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Viajar a Brujas: rincones mágicos de Bélgica

Si estás pensando en tus planes para el verano y quieres explorar Europa, viajar a Brujas puede ser una de las mejores decisiones que podrás tomar. La ciudad de Bélgica es mágica y misteriosa. En ella te esperan rincones únicos que no verás en ninguna otra parte del mundo. Vamos a hablarte de algunos de los lugares imprescindibles que debes ver en Brujas.

El lago del amor

Minnewater o lago del amor es un lago artificial con más de 800 años de vida. Se creó cuando la ciudad era de las más prósperas de Europa gracias al comercio de Flandes. El tráfico naval por el comercio de los paños de Flandes obligó a crear este lugar, para que los barcos tuvieran espacio para maniobrar. Podían llegar a juntarse hasta 100 barcos.

Pero su carácter comercial ha quedado atrás, dejando espacio al amor. Minnewater es uno de los lugares más románticos de Bruja, y eso que tiene muchos rincones para el amor. Los cisnes han tomado el lago, aunque no es por esto por lo que recibe el nombre. De por sí, minne significa amor en flamenco, lo que ha podido llevar a la traducción directa. Por otro lado, se cree que el lugar está rodeado por una leyenda de amor imposible, a lo Romeo y Julieta.

Iglesia de Nuestra Señora

Aunque pueda parecer una fortaleza por su fachada, esta iglesia tan peculiar es mucho más que eso. La torre de la iglesia mide más de 120 metros, siendo uno de los edificios de ladrillo más altos del mundo. Lleva en pie desde el siglo XIII. En el interior encontramos la única obra de Miguel Ángel que salió de Italia mientras él vivía, la llamada Madonna de Brujas. El rostro de la escultura es también el de la Pietà que encontramos en el Vaticano. Está rodeada de misterio, e incluso Hitler y Napoleón se apoderaron de ella. Pero la Madonna de Brujas siempre ha vuelto a su hogar.

No es la única obra peculiar. Detrás del altar mayor encontramos las tumbras de María de Borgoña, condesa de Flandes y madre de Felipe el Hermoso, y de su padre, Carlos el Temerario. Precisamente, los restos de Felipe el Hermoso, que descansan en Granada, tienen la misma suerte que su pobre esposa, Juana la Loca: el corazón de Felipe no les pertenece. Y es que la hermana de este, Margarita de Austria, llevó el corazón de Felipe a Brujas, para que descansara junto a su madre.

Junto a la Iglesia de Nuestra Señora encontramos el Palacio de Gruutuse, residencia de una de las familias más ricas de Brujas. Su patio es uno de los rincones más bonitos de la ciudad. En la puerta hay una hermosa escultura de la luna, y en el propio patio un pozo de los deseos, o eso es lo que parece.

 

La Plaza del Ayuntamiento

Pasando por el Muelle Verde, o Groenerei, cruzando uno de los dos puentes más antiguos de la ciudad, el Meebrug o el Peerdenbrug, llegaremos a la Plaza del Ayuntamiento. Echarás en falta al famoso perro Fidel, que asomaba en la ventana de un hotel y que saltó a la fama por su aparición en ‘Escondidos en Brujas‘. El adorable golden retriever, fallecido en 2016, acostumbraba a echar la siesta asomado a la ventana y se pasaba las tardes viendo pasar las embarcaciones.

Para llegar a la Plaza del Ayuntamiento pasaremos primero por el Callejón del Asno Ciego, con un arco coronado por tres estatuas doradas. El ayuntamiento fue el primero de este estilo que se construyó en Flandes, y luego se copió en el resto de ciudades. Las esculturas que lo decoran son en realidad copias de las originales. Estas fueron destruidas por los franceses durante la Revolución Francesa.

A la izquierda del ayuntamiento está la sede del Palacio de Justicia y a la derecha la Basílica de la Santa Sangre, dos capillas del antiguo castillo desaparecido. En una de ellas se venera una ampolla que, supuestamente, forma parte de la sangre de Cristo. Frente al ayuntamiento estaba la Catedral de San Donaciano, con los restos del pintor Van Eyck, entre varios personajes ilustres. Era un edificio espectacular, pero lamentablemente también fue destruido por los revolucionarios franceses.

La plaza del mercado

Muy cerca del ayuntamiento encontramos la Plaza del Mercado o Markt. Es la más animada de la ciudad, la plaza de los ciudadanos. Aquí encontramos la Lonja de los Paños de Flandes y el Belfort, gran torre de piedra donde se guardaban las cartas con los privilegios de la ciudad. Cuenta con un reloj con carillón que toca Para Elisa de Beethoven cuando da la hora.

El Mark es la mejor zona para comer, la mayoría de las casas son restaurantes. En verano es un placer disfrutar de sus terrazas. No te olvides de probar los moules et frites.

 

Un viaje de mil leguas comienza con el primer paso.

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