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Nuestra experiencia en Sercotel Alcalá 611

Aunque la terraza del Sercotel Alcalá 611 está incluida en nuestra lista de las mejores terrazas de Madrid, nuestra experiencia con el hotel no ha sido tan satisfactoria. Hemos pasado un día y una noche en este hotel de la zona de Canillejas, próximo al aeropuerto, para poder contaros cómo son todas sus facilidades.

Elegimos este hotel por su terraza, y fue lo único que no nos decepcionó (al menos, no del todo). Pasar un día de verano en la piscina del Sercotel Alcalá es una delicia, pero hay otros detalles que tenemos que tener en cuenta.

La recepción

A pesar de que la fachada de este hotel no es ni llamativa ni bonita, todo cambia cuando entramos a través de su puerta giratoria. La recepción está decorada con simpleza, pero de una forma muy acertada, A un lado encontramos la propia mesa de la recepción, con sofás alrededor, y al otro la sala del desayuno. Al fondo puede verse el acceso a la terraza.

En la misma recepción, encontramos tres jarras de aguas detox, a disposición de los huéspedes. Un detalle que últimamente cada vez más hoteles incluyen, y que es de agradecer.

Llegamos a las doce y según la página de reservas por lo general no se puede entrar a la habitación hasta las 15:00, por lo que teníamos intención de quedarnos en la terraza. No teníamos habitación asignada a pesar de haber reservado con mucha antelación, así que nos dieron la primera que encontraron disponible al momento de llegar.

La habitación

Lo que más destacaba de la habitación era su olor. Un ambientador con un olor intenso pero agradable nos daba la bienvenida cada vez que entrábamos. La habitación en sí, con cama de matrimonio, no era nada del otro mundo. Decoración sobria, con no muchos detalles, y un baño bastante básico, al estilo de cualquier casa común.

La cama contaba con un cubrepies elegante, pero este tenía una mancha en todo el centro de la tela. Entendemos que es la típica mancha que por mucho que se lave no se va a quitar, pero siendo una mancha tan evidente, ¡al menos tendrían que haberle dado la vuelta! Sobre la cama, además del catálogo de almohadas, nos dejaron una manzana (éramos dos personas) y una cajita de caramelos. No es que fuese un recibimiento muy acogedor.

Pedimos habitación con bañera, aunque luego nos dio reparo siquiera ducharnos. No estaba limpia y había restos de óxido alrededor del desagüe.

La terraza

Habíamos venido para disfrutar todo el día de la terraza y la piscina, que es exclusiva para huéspedes. Esta no nos defraudó… del todo.

Sercotel Alcalá tiene tres zonas de terraza diferenciadas. La zona chill out, la que veis en la imagen, es la más acogedora. Junto a la barra hay una zona de mesas y sillas sin cojines, más para tomar algo antes o después de la piscina. La tercera zona, junto a la zona de terraza del desayuno, es algo más elegante y está dedicada al almuerzo y la cena.

En la zona de piscina también tenemos una división en dos partes. A un lado, la parte de las tumbonas y al otro el de las mesas. En ambos lados tenemos a nuestra disposición las sombrillas. La piscina no es grande, pero tuvimos la suerte de ir un día muy calmado, así que prácticamente la disfrutamos nosotros solos.

Los precios del bar no nos parecieron elevados, pero luego entendimos por qué. La comida se demoró bastante y lo que pedíamos no se parecía en nada a lo que aparecía en su carta. Platos insípidos que llegaban a la mesa fríos. Como en el caso de los nachos que os dejamos en la foto: más de media hora de espera para recibir unos nachos con la salsa de queso casi congelada.

Lo mejor: la variedad de cervezas (os recomendamos la San Blas) y los smoothies de fruta.

El personal

Tuvimos la suerte de dar con camareros muy amables. Incluso en el desayuno, de auto servicio, la chica que nos atendió fue muy agradable.

Los únicos que parecían no tener ganas de trabajar fueron los socorristas. Entendimos que, al tratarse de un día tranquilo, tampoco tenían mucho trabajo, pero al menos hubiera estado bien que fueran educados. Durante la mañana, el chico que estaba en la zona de la piscina se dedicó a mirar vídeos con el móvil, con los auriculares puestos. La chica de por la tarde no tenía mejor actitud.

¿Merece la pena?

Quisimos desconectar por un día, pero fue prácticamente imposible. Las vistas de la terraza y de la habitación también dejaron mucho que desear. Estuvimos a disgusto, había mucho ruido por las obras que estaban haciendo en otra parte de la terraza y la cosa no mejoró por la noche. A las once de la noche, cuando ya subimos a la habitación, decidieron ponerse de obra con una puerta del mismo pasillo en el que nos encontrábamos.

Nos asignaron una habitación junto al cuarto de limpieza, lo que también provocó que, por la mañana, el paso del personal nos resultara muy ruidoso.

En general, no lo recomendamos. Solo podemos darle puntos positivos a la decoración, la terraza (para estar un rato, nada más) y el desayuno.

Un viaje de mil leguas comienza con el primer paso.

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