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El Louvre y la magnificencia parisina

Francia es un país con un sinfín de exquisiteces visuales, tanto naturales como artificiales, desde los Alpes y los Pirineos, hasta la Torre Eiffel y el Arco del Triunfo.

De todas las ciudades francesas, la que destaca por su belleza y sutileza es París, su capital, reconocida mundialmente como la Ville lumière, por su el gran espectáculo de luminiscencia que desarrolla cada noche.

No es coincidencia que esta ciudad sea uno de los destinos turísticos con mayor afluencia en el globo, pues tiene una arquitectura que deja boquiabierto hasta a los más expertos en el tema.

Los máximos exponentes del potente nivel arquitectónico son la ampliamente famosa Torre Eiffel, la catedral de Notre Dame, la avenida de los Campos Elíseos, el Arco del Triunfo, etc., etc., es un número bastante considerable el que las comprende, pero todas ellas, es el magnífico Museo del Louvre el que está envuelto de una singularidad exótica.

Musée du Louvre

El tan conocido y controversial museo nacional de Francia, o mejor conocido en español como el Museo del Louvre, es un recinto dedicado al arte impresionista, a las bellas artes que abarca obras arqueológicas y el arte decorativo.

La relevancia que ha adquirido desde su fundación le ha valido a la comunidad para disponer y promover el arte, fuera de París, ya que cuenta con dos subsedes en Lens (Francia) y Abu Dabi (Emiratos Árabes Unidos).

Su formación se debe a las colecciones de la monarquía francesa y las expoliaciones que llevaron a cabo las tropas de Napoleón durante su imperio. Su puesta en función fue en el año 1793, marcando una pauta en lo que a modelos convencionales se refiere, ya que dejaba de ser exclusivo para los aristócratas y monarcas, siendo ahora dirigido al goce de la comunidad, sin discriminación.

Arquitectura e historia

El museo que ahora recibe millones de visitantes de diferentes nacionales, constituye el renacer de un recinto, que en un principio, fue una de las fortalezas más notables del siglo XII, el Palacio del Louvre.

Previamente a ser lo que actualmente es uno de los museos estandarte de la humanidad, ciertos reyes, entre los que destacan Carlos V y Felipe II, emplearon el antiguo palacio como residencia real donde almacenaban y conservaban sus más preciadas obras artísticas.

Luego de que la residencia real fuera mudada al Palacio de Versalles, el espléndido edificio, con una extensión de 160.000 m2, iniciaría su inevitable reformación pasando a ser la muestra excepcional de la magnificencia parisina.

El año de 1989, cuando se construyó la tan controversial pirámide de cristal, fue el punto de inflexión que terminó por elevar a este recinto hasta los mismos Jardines Elíseos celestiales, estableciendo un panorama innovador, al acabar con la monotonía de la estructura externa con sus grandes bloques grises.

Colecciones

El conjunto de obras artísticas está constituido, aproximadamente por 445.000 piezas, de las que 35.000 están expuestas.

La inmensidad del conjunto presenta un orden según diferentes temáticas, abarcadas en forma departamental, comprendiendo: antigüedades orientales, antigüedades egipcias, antigüedades griegas, romanas y etruscas, una sección especial de la historia del Louvre y el Louvre del medievo, pintura, escultura, objetos de arte, artes gráficas y arte del Islam.

De todas las obras que abarcan tan colosal colección, millones de turistas y expertos del arte tienden a decantarse por: la Gioconda de Leonardo da Vinci, la Libertad Guiando al Pueblo de Delacroix, Las Bodas de Caná de Veronés. Todo ello (si se ha reconocido alguna), forma parte de las pinturas expuestas en el museo.

En relación a las esculturas, se pueden resaltar: La Venus de Milo de la Antigua Grecia, El Escriba Sentado del Antiguo Egipcio y La Victoria Alada de Samotracia del periodo helenístico de la Antigua Grecia.

Recorrido

Las dimensiones que abarcan este museo son completamente extensas, casi roza con la inmensidad, pues, un solo día no te bastaría para pasear, observar y deleitarse con todo el arte que este recinto tiene para ofrecer.

El solo ver las obras más destacadas y atractivas te llevaría toda una mañana. Hecho que resalta en sumo grado magnificencia del antiguo palacio.

Como medida fundamental, se le recomienda que se asegure plenamente su voluntad de asistir al Louvre, ya que al ser tan extenso, para las personas poco interesadas en arte, puede convertir en monumental pérdida de tiempo, por lo tedioso que puede resultar el recorrido por las galerías, sumado al hecho de que casi siempre se encuentra saturado de visitantes, lo que tiende a incomodar por el poco espacio y el calor.

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