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Cómo viajar con niños y no morir en el intento

Padres jóvenes (o no tan jóvenes), ha llegado esa época del año en la que tenéis dos opciones: o dejáis que vuestros hijos se vayan de campamento o los lleváis vosotros de viaje. Si tenéis intención de viajar con niños en estos meses de verano, tenéis que tener en cuenta muchos pequeños detalles. Para que no os toque sufrir alguna pataleta, broncas y un viaje más sufrido que disfrutado, os vamos a dar algunos consejos para llevar a vuestros hijos de viaje.

El transporte

Los viajes largos con los pequeños de la casa pueden ser una pesadilla. Para ellos y para nosotros.

Si viajas en avión escoge destinos que no estén a más de 3 horas de viaje y asegúrate de llevar lo necesario para entretenerles en el vuelo. Una película en la tablet puede ser buena opción, pero tampoco permitas que cojan dependencia electrónica. Lleva algún cuaderno de dibujo o un libro con ilustraciones para los más pequeños.

En coche, si es un viaje largo,intenta parar en algún sitio interesante que pueda entretenerlos. Si en tu viaje encuentras algún pueblo llamativo, haz una pausa. Sobre todo si es alguno de estos pueblos de Madrid. No olvides llevar en el coche algún snack y algún refresco sin azúcar. Tampoco te olvides de la botella de agua.

El alojamiento

A todos nos gustan los buenos hoteles, lujosos, elegantes, de decoración sobria. Sin embargo, cuando viajamos con niños tenemos que tener en cuenta otros detalles. Para ellos viajar es una aventura nueva y hay que sentirla como tal. Lo más recomendado es alojarse en apartamentos o casas. Los niños tendrán mucha más libertad y los padres no sufrirán todo el tiempo por los huéspedes de alrededor.

Los apartamentos también nos salvan del problema con la comida. Algunos niños son imposibles cuando estamos en restaurantes. Contar con un alojamiento con cocina podrá salvarnos en las estancias más largas.

Toca ser flexible

Por mucho que planifiques, viajar con niños implica cierto riesgo de “los planes se van a la porra”. Con ellos toca ser más flexible y adaptarse. No los fuerces hasta el último minuto, déjate llevar un poco por ellos y saca al niño que llevas dentro. Haz actividades enfocadas en ellos, aunque luego los lleves a donde a ti te gustaría ir.

Eso sí, que te dejes llevar no significa que tengas que dejarlos campar a sus anchas. El mundo que los rodea está lleno de personas que pueden molestarse con niños haciendo trastadas. Mantenlos siempre vigilados y regáñales al momento cuando estén molestando.

Un viaje de mil leguas comienza con el primer paso.

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